HOY VAMOS A: CASA LÓPEZ (Gràcia) 5 (2)

HOY VAMOS A: CASA LÓPEZ (Gràcia) 5 (2)

Entre las calles del barrio de Gràcia que hacen homenaje a piedras preciosas, se encuentra Casa López: una joyita del tapeo, de raciones abundantes al mejor precio y con identidad de barrio.

https://youtu.be/_tXrgJadMpQ

Casa López es uno de esos lugares a los que siempre se vuelve. 

Vivíamos en el barrio de Gràcia en esos tiempos, y lo descubrimos. Nada pretencioso, nada particularmente atractivo desde el exterior. Una puerta de madera, mesas de fórmica, una barra y mucha gente dentro.

Eso para nosotros es atractivo suficiente. Vieron cómo somos… de esos que disfrutan de un bar de “toda la vida”, donde uno puede reconocer a la gente del barrio y donde, generalmente, la comida y la bebida cumplen y hasta superan las expectativas.

Casa López no aparece en guías gastronómicas habitualmente, pero el que conoce y camina el barrio sabe que es un lugar que nunca falla. Donde se comen unas buenas tapas “como Dios manda” a un excelente precio.

Y no sólo todo es más que rico, también está servido generosamente.

Pedimos unas tapas?

Si estás en una de esas noches en que dan ganas de un buen tapeo, este puede ser un excelente destino. Ideal para visitar con amigos, es habitual ver mesas grandes montadas para hasta 6 u 8 personas. 

Pero hay que tener un importante detalle en cuenta: ¡hay que llegar temprano!

Para asegurar una mesa, y evitar esperas si se tiene mucha hambre, mejor no llegar más tarde de las 20.30hs. Alrededor de las 21hs ya suele estar todo ocupado y, si hay fútbol, incluso puede ser más difícil, porque en Casa López hay dos pantallas grandes donde se suelen ver los partidos de La Liga o de la Champions. Y con mucho ambiente.

En caso de que llegues más tarde, está la opción de esperar en la barra, acompañado ya de alguna copa de cerveza, vino, cava o vermut. Además los camareros son siempre muy “majos” y van a saber decirte cuánta espera puede haber. Y una vez que te hayas hecho con una mesa, sólo queda dejarse tentar y pedir una buenas raciones.

La variedad de tapas en Casa López es amplia y excelente, aunque también hay bocadillos para los más hambrientos.

Nosotros, personalmente, solemos pedir las tapas y compartir. Y como los precios son tan buenos, y somos de buen comer, solemos pedir bastante.

Nuestros favoritos en Casa López!

CHOCOS: Empezamos siempre por los chocos, los favoritos de Ulises. Hemos probado esta tapa en varios lugares de Barcelona. Pero es en Casa López donde saboreamos los mejores.

Para los que se están preguntando qué es, el choco es una tira de calamar que suele estar rebozada con harina (como las rabas o calamares a la romana) y fritos. En López los rebozan con pan rallado y luego los fríen. Y son deliciosos, además de tiernos y crocantes por fuera. Con un poquito de jugo de limón, son un clásico que no hay que dejar de probar. 

FUET Y TORTILLA: Sumamos al pedido una tapa de fuet (que nunca falla, cortado bien fino), una porción de tortilla, acompañada siempre de pan con tomate.

CROQUETAS: Y no podemos evitar las croquetas, que son fantásticas. Hay varios sabores, pero las de setas nos han conquistado el paladar y el corazón.

ALBONDIGUILLAS: Esta vez además, pedimos una ración de albondiguillas. Qué acierto!! Muy sabrosas, flotando en salsa de tomate… “Marche un nuevo clásico infaltable en las mesas de Casa López!!”

Y saben qué es lo mejor? Los precios. Poder comer tan bien, tan rico, con tanta calidad en comparación con lo que te costará en Casa López, es un lujo. Sobre todo si tenemos en cuenta el tamaño de los platos, que son generosos y abundantes. 

La bebida no se queda atrás. No, no.

Hemos tomado copas de cerveza por menos de EUR2,00, algo no tan fácil de encontrar en Barcelona. Y los buenos precios aplican también al vermut, la copa de vino o de cava.

En Casa López no hay excusas de poco presupuesto, se puede pasar una buena noche con amigos, comer rico y beber muy bien, y sin gastar mucho. ¿Se puede pedir más?

Casa López: El mejor ambiente

Sí, se puede pedir más. Que el lugar vibre con buena energía y que te traten bien.

Bueno, estás de suerte, porque todo esto lo cumplen en Casa López.

El ritmo de trabajo de la cocina y de los camareros es vertiginoso. Mucha gente, muchos pedidos y todo podría ser un caos. Pero no.

Si bien los verás ir y venir, la gente que trabaja aquí está siempre atenta y es super amable. 

A medida que va avanzando la noche, el bar se va llenando.

Estarán todas las mesas llenas, la barra a tope, y seguirá entrando gente preguntando si hay mesas, qué cuánta espera hay, etc… Habrá bullicio, movimiento, entradas y salidas.

Casa López está viva y vibra al ritmo de su gente. Es de los locales, pero también de los turistas que se enteran que existe, y van a probarlo, de los vecinos que van a ver el partido del Barça, y de las parejas y grupos de amigos que se juntan a compartir unas tapas. 

Es el lugar donde los que son de Gràcia se convierten en regulares, y de los que estando más lejos, lo eligen en su ruta por el barrio. Un barrio que tiene mucha movida, de día y de noche, y cuya oferta gastronómica es excelente y más que variada. 

Pero para aquellos que buscan lo auténtico, lo bueno sin superficialidades, la calidez de sentirse como en casa y el buen comer y beber, siempre está Casa López. Y siempre vuelven.

Ya que probaste Casa López y comiste superbien, podés hacer la digestión con un extraordinario gin-tonic en Elephanta. No te lo pierdas.

No dejes de visitarlos en:

CASA LÓPEZ

Carrer del Topazi 11, Gràcia

Teléfono 931 05 39 75

Horario: Lunes a Jueves de 07:00hs a 00:00hs.

Viernes y Sábados de 09:00hs a 03:00hs.

Domingos de 09:00hs a 14:30hs // 18:00hs a 00:00hs

Horario Temporal: Lunes a domingos de 09:30hs a 17:00hs.

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HOY VAMOS A: LA COVA FUMADA (Barceloneta) 5 (1)

HOY VAMOS A: LA COVA FUMADA (Barceloneta) 5 (1)

Auténtico y único, este bar/restaurante que ya es parte de la vida e historia del barrio es el lugar perfecto para disfrutar de sabores intensos, de una “bomba” legendaria y del mejor ambiente, que no te hace dudar de que has llegado a la Barceloneta.

Hay un detalle de La Cova Fumada que dice todo sobre ellos: en su fachada, a diferencia de todos los bares y restaurantes que uno puede salir a buscar, no hay ningún cartel.

Nada de letras coloridas y llamativas que nos digan qué ocurre ahí dentro. Nada que indique que ahí, detrás de esas puertas de aspecto antiguo y madera pintada de marrón oscuro, está la famosa Cova Fumada.

Y es que, sencillamente, no lo necesitan.

Los que viven en el barrio, saben perfectamente dónde está. Y los que vienen de más lejos, si la conocen es porque alguien les hizo llegar el dato, alguien los llevó o se los recomendó. Y con eso ya es suficiente. 

Acómodese donde pueda

La Cova Fumada se llena de gente, siempre.

Vecinos del barrio, de toda la vida, que desayunan o almuerzan aquí. Barceloneses que saben que una visita a la Cova es plan que hay que repetir más de una vez en la vida. Y turistas, de todos los rincones, que se enteran que aquí se esconde una joya gastronómica y llena de historia.

Nadie se lo quiere perder. Así que si es necesario (especialmente si se llega después de las 13hs.), se hace fila y se espera afuera, hasta que se libere alguna mesa (o espacio) que nos permita entrar y disfrutar de unas buenas tapas, acompañadas de una cerveza fría, o un vino de la casa.

El lugar es pequeño.  

Muy pequeño. Una barra a la izquierda, donde siempre hay más de uno que, en lugar de esperar una mesa, disfruta de su bebida y comida ahí mismo. También a la izquierda, pero un poco más arriba, los barriles de vino. 

Luego las mesas, ésas de mármol y patas de hierro que ya son un pequeño viaje en el tiempo, se reparten en los pocos metros cuadrados del salón. Que permite tan pocos asientos que sólo llegando a las 11 de la mañana, puede uno (quizás) elegir dónde sentarse. Más tarde, simplemente se agradece haber encontrado un lugar que ocupar.

Incluso, se puede llegar a compartir la mesa con otros, si es necesario. Es más: aunque tengas una mesa para vos sólo, están tan cerca unas de otras que se tiene la sensación de formar parte de una gran comida familiar.

Y finalmente, a la derecha del local, el lugar donde la magia ocurre: la cocina y sus fuegos.

Abierta al salón, es tan pequeña como el resto del lugar. Pero no se detiene nunca. Es un ir y venir de platos e inunda todo de los mejores aromas posibles. Es casi hipnotizante verlos trabajar al ritmo que lo hacen, porque una vez que La Cova Fumada abre sus puertas, los pedidos no dejan de llegar. Y sus platos, no paran de salir.

El origen del nombre

De esa cocina le viene el nombre a este lugar ya mítico de la Barceloneta; al parecer hubo un tiempo en que no había suficiente ventilación. Por eso que esta antigua bodega, llamada con cariño “cueva”, se encontrase casi siempre llena de humo…es decir, “fumada”.

Y de ese bautizo ya han pasado más de 75 años.

Tres generaciones de una misma familia han mantenido viva la historia y la vida de la Cova. Es muy poco lo que ha cambiado desde sus inicios: la barra de mármol, las viejas puertas y hasta la pizarra donde se pueden leer las propuestas del menú siguen estando tan presentes como su gente.

Estas paredes están a años luz del glamour y del “diseño”: aquí lo que vale es lo verdadero, lo auténtico, lo que cuenta el paso del tiempo. La esencia se ha mantenido inalterable y se agradece.

Ir a la Cova es sentirse parte de algo más grande: de la historia de un barrio, de la vida de sus gentes, siempre disfrutando de esos mismos sabores, porque son los que nunca fallan.

En 1944 este negocio familiar abrió sus puertas. La Barceloneta con su identidad de mar y pescadores fue el marco perfecto para este bar de tapas que haría de los pescados y mariscos bien frescos los protagonistas de su carta. Pero sin dudas, la gran estrella es la “bomba”. 

La (famosa) Bomba

Fue María, la abuela de los hoy dueños de la Cova, la genial creadora de esta delicia que, con el tiempo, intentó replicarse en más de un lugar. Pero hay que decirlo: la bomba de la Cova Fumada es única, porque entre el puré de patata, el relleno de carne y sus dos salsas (alioli y una roja bastante picante) se esconde un ingrediente secreto que ni la CIA podría desentrañar.

Cuenta la leyenda que fue un vecino del barrio, Enric, el que le dio el nombre sin quererlo. Al probar este manjar exclamó: “Esto es la bomba!”. Y lo demás, es historia.

Hoy, los hermanos Josep María y Magí Solé, llevan adelante esta herencia de familia: el primero, recibe en la puerta a los clientes y se encarga de llevar adelante la lista de espera. Atento en su trabajo, nunca olvida a nadie y hace malabares para encontrarle un lugar a todos. Magí, por su parte, ocupa su lugar en la cocina junto a la madre de ambos, Palmira, y su hijo Guillem

El resto del personal es siempre el mismo. Uno tiene la sensación de que si alguno de ellos faltara, la Cova no sería la misma. Todos son piezas fundamentales de un engranaje que funciona a la perfección.

Insistimos: el ritmo en este lugar es de no parar. Entre el bullicio de las mesas, no sabemos cómo, pero ellos logran sacar cada plato, encontrar un espacio para un nuevo comensal, servirte tu copa y todo, a una velocidad que más de un restaurante de comida rápida envidiaría. 

Qué comemos?

La pregunta en realidad debería ser: que NO comemos? Porque todo está tan bueno que uno quiere pedir la pizarra entera. Pero hay que controlarse. Igual, siempre se puede volver.

Ya hablamos de la bomba: así que sería pecado mortal no pedirla. 

Seguimos por los pescados y mariscos: el bacalao con su salsa de tomate es la gloria; el pulpo marinado tiene uno de los sabores más intensos y deliciosos que hayamos probado y el calamar a la plancha, con el ajo y el perejil, siempre nos tienta con su exterior dorado y crocante y tan tierno a la vez.

Si estos no te convencen, también hay mejillones a la marinera, calamar encebollado, gambas, navajas, buñuelos de bacalao… todo fresco y delicioso.

Dejando de lado los productos de mar, siempre vale una ensalada (la rusa o la de tomates y cebollas) o los garbanzos con morcilla que son un golazo.

Para beber, es sencillo: cerveza o vino (tinto o blanco) de la casa. Este último, servido en jarra y algo frío, por lo poderoso, convoca siempre a una buena y reparadora siesta.

Las raciones no son gigantes pero están a buen precio. La idea es que puedas probar un poco de todo. La premisa siempre es esta: cocina popular a precio popular. En todo caso, la cuenta final dependerá de tu capacidad de control para no pedirte todo lo que hay.

En nuestra vida barcelonesa, la Cova Fumada es ese lugar al que siempre queremos volver. Y siempre lo hacemos. Sobre todo con amigos.

Tiene ese poder maravilloso de hacernos quedar bien, cada vez. De hecho, con algunos se ha convertido en ritual y visita obligada cada año que vienen a Barcelona. No se pueden volver a casa sin que haya un almuerzo en la Cova Fumada. Y si podemos, repetimos.

Todo es alegría y esa sensación increíble de que se está viviendo lo bueno de la vida. 

Tip: si  bien te dejamos a continuación los horarios, te dejamos este dato importante. Si querés asegurarte entrar a la Cova, el horario ideal es alrededor de las 12hs. Ya después de las 13hs, no hay más opción que la lista de espera. Y asegurate de esta anotado: cuando a las 15hs se cierran las puertas, el que no está en la lista ya no entra.

Muy cerca de La Cova Fumada están las playas de Barceloneta enterate de la historia y datos curiosos de estas playas en este artículo.

No dejes de visitarlos en:

LA COVA FUMADA

Carrer del Baluard 56, Barrio de la Barceloneta

Teléfono 932 21 40 61

Horario: De lunes a viernes, de 09:00h a 15:00h.

Jueves y viernes también de 18:00h a 20:00h.

Sábados de 09:00h a 13:00h.

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HOY VAMOS A: CHARCUTERIA LA PINEDA (Barrio Gótico) 5 (1)

HOY VAMOS A: CHARCUTERIA LA PINEDA (Barrio Gótico) 5 (1)

Abierta desde 1930, la Charcutería La Pineda es uno de esos colmados/bares bien auténticos, donde el tiempo no parece haber pasado y donde los productos frescos, variados y de mucha calidad son la estrella.

Caminar por el casco antiguo de Barcelona tiene eso: la posibilidad maravillosa de descubrir rincones, tesoros escondidos y bares de siempre que son parte de la identidad de esta apasionante ciudad.

Y si bien La Pineda no está atrapada entre pequeñas callecitas (más bien, está en una de la calles más transitadas del Gótico, el Carrer del Pi), su espíritu de tiempos pasados la distingue de todas la otras ofertas que hay en esta calle. 

¡Pasen y vean!

Un toldo que indica su año de nacimiento y una vitrina en la que ya se pueden ver sus productos, sumados a los embutidos que cuelgan en la puerta es la mejor invitación para entrar.

Y adentro se pone aún mejor: chorizos, fuets, longanizas, jamones que cuelgan desde el techo sobre una nevera que guarda más variedades de fiambres y quesos. Las paredes que se llenan de vinos, cervezas, aceites, condimentos y conservas rodean unas pocas mesas, de esas de mármol con patas de hierro, que te llaman a sentarte y a disfrutar de un buen momento. 

Y en lo alto, como en un entresuelo, un mundo de botellas de todos los colores y formas. La mejor bienvenida a un  lugar en que el buen comer y beber están asegurados.

Todo en La Pineda respira aires de otros tiempos.

Pequeña y acogedora, el simple hecho de entrar es ya un gusto para la vista. Pero lo mejor está por llegar,porque cuando te sentás y pedís cualquiera de sus propuestas, los sabores son tan buenos que hace que te preguntes ¿por qué no viniste antes a comer a este lugar?

Siempre se empieza por la bebida. Vinos, vermut, cerveza, cava… hay para todos los gustos.

Pero además, en la Pineda el personal, súper atento y amable, te asesora para que te tomes ese vino que se ajusta mejor a tu paladar o a tus ganas de ese día. Las opciones son muchas y seguro encontrarás algo que sea ideal para vos.

Ahora bien, cuando llega el turno de la comida la experiencia llega a su punto más elevado.

Te desafiamos a sentarte en una de sus mesas, tomar la carta y elegir en 1 minuto lo que vas a pedir, sin dudar ni un segundo de tu elección.

Creemos que te va a costar hacerlo. Porque hay tantas opciones y todas suenan tan ricas, que vas a querer todo lo que hay en la Pineda.

A comeeeeeer.

Desde tablas de quesos y embutidos, pasando por conservas y olivas de todas las formas, colores y sabores, hasta llegar a los bocadillos que son uno más tentador que el otro, en este colmado de 90 años de vida no faltan sabores, y de los buenos.

Mención aparte para la variedad de jamones: no dudes en consultar con la gente de la Pineda que te va a asesorar para que puedas elegir según el precio y la calidad que estés buscando.

Los productos que se ofrecen no son sólo catalanes. Desde distintos rincones de España llegan también quesos, chorizos, jamones… uno se puede dar un paseo gastronómico por los mejores sabores de estas tierras sin moverse de la silla.

Vamos a ser claros: éste no es un lugar barato. La calidad se paga, pero acá se paga sin exagerar.

Los precios son acordes a lo que se ofrece, y según tu presupuesto, podés disfrutar de un delicioso bocadillo por menos de lo que sale una hamburguesa en una de esas cadenas de comida rápida. Y en un entorno único, al que seguramente le harás más de una foto.

La atención en La Pineda es de destacar: no ha habido ni una sola vez (y eso que ya fuimos unas cuantas veces) en que no nos hayan tratado con cuidado y dedicación.

Tuvimos la suerte de conocer a MARÍA quien supo orientarnos, dentro de la gran variedad de propuestas que tienen, para ayudarnos a elegir lo que mejor va con nuestros gustos y antojos.

Y siempre con una sonrisa y mucha amabilidad. Ese es el broche de oro para una experiencia que no podes dejar pasar si estás en Barcelona.

Tip: en La Pineda no sólo se puede comer, también funciona aún como colmado o almacén. Así que si estás de paso, o preferís montar en tu casa un delicioso pica-pica con los mejores productos, podés pasar y comprar tus embutidos y quesos, como en cualquier charcutería de la ciudad.

Muy cerca de La Pineda podrás descubrir un lugar encantador donde entre otras cosas encontrarás la Basílica de Santa María del Pi. No te pierdas este paseo.

Acá te dejamos los datos para que puedas llegar sin problemas a este imperdible del Gótico:

CHARCUTERIA

LA PINEDA

Carrer del Pi 16, Barrio Gótico

Teléfono 933 02 43 93

Horario:

De lunes a sábados, de 09:00h a 21:30h.

Domingos de 10:00h a 15:00h.

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HOY VAMOS A: HOFMANN PASTELERÍA (Barrio del Born) 5 (2)

HOY VAMOS A: HOFMANN PASTELERÍA (Barrio del Born) 5 (2)

Pastelería reconocida, croissants premiados, una presentación impecable y todo a metros de uno de los paseos más bonitos e icónicos de la ciudad, el Passeig del Born. Hofmann es parada obligada para todo aquel que ame los dulces. Y para los que no, puede que también.

Es muy probable, me atrevería a decir que es seguro, que en tu recorrida por Barcelona, visites el famoso Passeig del Born. De pocas calles de extensión, es una calle que resume la belleza de una de las zonas más bonitas de la ciudad. Además la oferta gastronómica a su alrededor es enorme y variada: bares, restaurantes, cafeterías, heladerías. Lo que busques, lo encontrarás. 

Lo que también es probable es que, en medio de este pequeño laberinto de callejuelas, te pierdas el tesoro dulce que se esconde en una de esas pequeñas callecitas que rodean al paseo. 

En el Carrer dels Flassaders 44 se encuentra Hofmann: una pequeña y muy bien decorada tienda que es, ni más ni menos, una de las mejores pastelerías de toda la ciudad. (En la misma calle hay un testigo del pasado de la ciudad que vale la pena descubrir. Te dejo el link para que lo encuentres: LA ZONA ROJA EN BARCELONA )

Cuándo comienza Hoffman

En 2008 abre por primera vez una pastelería que se origina en el deseo de Mey Hofmann (pueden visitar la web de la Fundación Mey Hofmann para saber un poco más de esta talentosa cocinera), amante de la repostería, por ofrecer los más refinados postres a los habitantes de la Ciudad Condal.

Hoy sin dudas, es un referente gastronómico, ya que el mundo Hofmann no se quedó en la pastelería sino que incluye además, una escuela de hostelería, un restaurante (merecedor de una estrella Michelín en 2004), una taberna y también, servicio de catering. 

La verdad es que cuando nos acercamos por primera vez, para probar sus famosos croissants, no habíamos investigado mucho sobre la historia de la marca. Fuimos porque ya nos habían dicho, varias veces, que allí estaba el “mejor croissant de Barcelona”. Y cuando alguien hace tal declaración, tenemos que ir a comprobarla.

Pero había un detalle más: la recomendación enfatizaba en que teníamos que probar el croissant relleno de queso mascarpone.

No se diga más!, este último ingrediente terminó de tentarnos.

Croissant, Mascarpone y todo lo demás

Y allí nos fuimos, deseosos de satisfacer todas nuestras necesidades de azúcar en un sólo bocado. Sabiendo que la prueba era importante porque nuestras expectativas, luego de tantas recomendaciones, estaban muy arriba.

Y podemos decir con total convencimiento y absoluta contundencia que no nos defraudó.

Todo lo contrario: fue mucho mejor de lo que nos habíamos imaginado.

Obviamente, desde ese día, somos fieles recomendadores de esta delicia.

Entrar en su tienda, pequeña y decorada con muy buen gusto, es una fiesta para los ojos de cualquier goloso.

Tanto en la vitrina que encontrás al entrar, como en de los aparadores del local, se exponen, para la admiración de todos, sus creaciones: el Pistacho o la Rosa, por ejemplo, se ven de lujo. Del sabor, ni hablar!.

Todo se ve tan bien y tan delicioso que, si no te controlás, podés dejar gran parte de tu presupuesto en Hofmann.

Señores, ¡concentración por favor!

En nuestro caso, tenemos muy claro a lo que vamos. Así que nos ponemos en la fila, y esperamos a nuestro turno de ser atendidos.

Como dijimos antes, la tienda no es muy grande y siempre hay muchos clientes. Puede pasar incluso, que la fila continúe fuera del local.

Esto sobre todo, ocurre por la mañana, cuando un buen croissant es la estrella del desayuno. Pero no te preocupes, que no es larga la espera… y garantizamos que vale la pena. Porque no es poca cosa, estamos hablando del Mejor Croissant Artesano de Mantequilla, del año 2010, y el más que galardonado Croissant de Mascarpone. 

Al llegar al mostrador donde te reciben las empleadas, el pedido se hace rápido.

Es verdad que, en general, uno ya tiene bien claro qué busca y no hay muchas dudas al momento de ser atendido. Pero por más claro que lo tengamos hay que tener en cuenta todas las opciones, que no se quedan atrás en sabor y calidad: croissants con chocolate, con frambuesa, con crema de mango, roll de canela…

Todo súper fresco y recién horneado. Y por más que veas una cola interminable para llegar al mostrador, no tengas miedo de quedarte sin el tuyo, porque en los horarios de más demanda, verás como llegan las bandejas, una detrás de la otra, llenas de croissants, y con ese olorcito inconfundible que desprenden las delicias recién sacadas del horno.

Estar allí es una experiencia para todos los sentidos.

Croissant + Mascarpone

Hablando de sentidos, vayamos al gusto, que es el más importante en esta experiencia. Porque descubrir los sabores del croissant de mascarpone, del que somos fans, es sublime.

Se empieza por la masa, algo crujiente por fuera y esponjosa y suave por dentro, con un glaseado que lo recubre y que le aporta dulzor; pero éste es sólo el primer bocado, cuando todavía no hemos llegado al corazón de mascarpone. En ese momento es cuando todo se resume en perfección: cuando al morder se suma al dulzor, la acidez exacta y la cremosidad de este delicioso queso italiano.

Y ya no hay nada más que decir. Todo es disfrute, sonrisas, y dedos de movimientos veloces intentando que no se caiga al suelo (o sobre la ropa) ni un gramo de todo ese impresionante sabor (es verdad que vendrían bien unas servilletas, así que tengan esto es cuenta cuando vayan, porque la pastelería no las incluye en el paquete).

Algunos tips prácticos: para asegurarte esta experiencia te recomendamos ir por las mañanas o mediodías. Porque por la tarde, especialmente después de las 17 o 18hs, es probable que ya no encuentres más croissants (no pasará lo mismo con el resto de los increíbles productos que ofrecen).

Segundo tip: el croissant de mascarpone es un producto potente. Verás que después de comer uno entero, (no dijimos que cuesta algo menos de 3€), el hambre lo tendrás calmado por unas horas. Incluso es probable que te saltes la siguiente comida.

Tercer tip: si a tu desayuno le hace falta el café, también lo puedes comprar en la tienda; eso sí, para llevar, porque no hay mesas. Así que ahí mismo, te podés hacer con todo lo necesario, para seguir paseando entre dulces bocados, o sentarte a desayunar en alguno de los bancos del imperdible Passeig del Born que verás en la esquina. 

Y a disfrutar!!

El Passeig del born es una calle que te recomendamos visitar por muchas razones. Si te interesa en este artículo te contamos lo más importante de este singular paseo.

Acá te dejamos los datos para que puedas llegar sin problemas a esta fantástica pastelería:

PASTELERÍA HOFMANN

Carrer dels Flassaders 44, Barrio del Born

Teléfono 932 68 82 21

Horario: De lunes a jueves, de 09:00h a 20:00h.

Viernes y sábado, de 09:00h a 14:00h y de 15:30h a 20:30h.

Domingos, de 09:00h a 14:30h.

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HOY VAMOS A: RARO (SAGRADA FAMILIA) 0 (0)

HOY VAMOS A: RARO (SAGRADA FAMILIA) 0 (0)

A poco más de 200mts del ícono de Barcelona, la Sagrada Familia, se encuentra Raro (Carrer de Roselló 407): un antibistro donde la cerveza checa bien tirada, la deliciosa comida a muy buen precio y la extraordinaria buena onda de sus dueños, convierten a este lugar en una excelente parada antes o después de la visita obligada a la obra de Gaudí. 

https://youtu.be/kcFE7tH2bDo

Si sos de los que quieren saber un poco más, no dejes de hacer click sobre la Sagrada Familia y el Hospital de Sant Pau, para tener más info.

Este hallazgo se remonta a la época en que vivíamos cerca de la Sagrada Familia.

Hacía calorcito y volvíamos caminando desde nuestros trabajos llenos de un buen humor auspiciado por el clima y la buena vibra de la ciudad; y adaptados como estamos a ciertas costumbres españolas, decidimos parar en un bar para un par de cervecitas antes de encerrarnos en casa.

Y ahí lo vimos. Pequeño, bien decorado y con su cartel de nombre arriesgado para un local de comidas «RARO».

Enseguida quedamos seducidos por la pequeña barra que da la calle, nos sentamos en las dos banquetas altas que se ofrecían sin disimulo y pedimos lo que estábamos buscando: un par de copas de cerveza bien frías. 

Qué buena sorpresa

Nomás llegar a la puerta, hicimos un descubrimiento importante: aquí no sólo había cerveza, aquí además la cerveza era Urquell.

La primera pilsner del mundo. Checa; que ya es toda una declaración de intenciones (y en este caso, con esta cerveza la intención es dorada, fresca, refrescante, deliciosa, excelente).

La experiencia de beber una Urquell se hace más intensa (si cabe) si es servida en ese vaso bien frío, y por un checo. En este caso se trata de Radim, uno de los dueños, que enseguida nos atendió con mucha simpatía.

Como somos gente de hablar (bastante), en seguida nos encontramos contándonos aventuras y desventuras, y así nos enteramos que Radim hacía años que vivía en Barcelona, que habían abierto con Rocío, su pareja (una encantadora chica argentina), este «antibistró» al que llamaron Raro hacía algunos meses.

Después de haber trabajado ambos en hostelería durante muchos años, sintieron que era el momento de encarar un proyecto propio, y nosotros junto con todos sus clientes se los agradecemos, porque todo lo que sirven está buenísimo.

Raro???

El nombre “Raro”, nace de la combinación de sus nombres; “Ra” por Radim, “Ro” de Rocío y nosotros creemos que también es un juego de palabras porque puede entenderse que lo raro es encontrar una combinación tan buena de calidad, servicio y buen precio.

Este negocio era su oportunidad para acercar a la gente lo que sabían hacer muy bien: cocinar y atender a sus clientes, en su propio espacio, con sus propias ideas y sabores. Sabores que recuerdan a Argentina, a Rep. Checa y también españoles. Todos se combinan para darnos platos sabrosos, generosos y a un precio más que asequible.

Y así nos conquistó: calidez y buena cerveza. Al tiempo, volvimos a probar sus comidas. Y cada vez nos sorprendieron con productos frescos, cocinados con dedicación y cariño, preciosamente presentados. Y ya se convirtieron en parte de nuestra rutina semanal. Y por qué no decirlo, también en amigos.

Raro tiene mucho para ofrecer: empezando por las bebidas. De verdad, es un placer poder tomar Urquell tirada y bien fría en el medio de Barcelona. El cuidado por la calidad del producto es clave para garantizar una buena cerveza.

Pero si esto no es lo tuyo, hay de todo: muy buen café, ricas variedades de tés, vinos, gin tonic, un gazpacho premiado a nivel nacional (que sirven en verano)  y si te das una vuelta en pleno invierno, un vino caliente especiado que te saca el frío y reconforta deliciosamente.

La carta de Raro no es demasiado extensa, tampoco es siempre la misma. Sus dueños buscan ir descubriendo nuevos sabores y propuestas, para acercar a sus clientes.

Hay una muy buena selección de entrantes, para compartir o picar. Los chips de boniato caseros  con su aliño, o el hummus de zanahoria, son fantásticos.

Después llegan los platos principales: variedades de bocadillos, y su gran estrella: la hamburguesa con 200grs de carne, un pan fresco y esponjoso, queso brie, bacon, cebolla, tomates secos, rúcula y canónigos, acompañada de patatas fritas. En pocos lugares hemos podido saborear una hamburguesa tan rica y con semejante contundencia. Y sobre todo, al precio que lo ofrecen en Raro. Increíble.

Para aquellos argentinos nostálgicos, también hay variedad de empandas y una milanesa generosa en su menú.

Postres y despedida

Ojo, cuidado con llenarse antes de que llegue el postre!

Porque la pastelería que hace Rocío merece que nos guardemos un lugarcito final para disfrutarla. Puede variar todos los días: el brownie, una cheescake, galletas, carrotcake o el red velvet… el que encuentres disponible ese día, no dejes de probarlo.

Debo confesar que los dulces no son mi fuerte, empalagarme es algo habitual. Pero Rocío y sus dulces se han ganado un lugar en mi corazoncito.

El sabor de lo casero y hecho con pasión nunca defrauda. 

Y cuando crees que todo está terminado, que la experiencia fue genial y estás listo para dormirte una siesta, llega el mejor cierre, compartido con sus dueños. Porque eso es lo que hace de Raro un lugar muy especial: el sentirte en casa, con amigos.

Rocío y Radim, generosos y atentos con su gente, te invitan ese último chupito de un destilado de cerezas, bien checo y bien frío, que te hace comprender del todo el concepto de hospitalidad, y que te invita a repetir la visita siempre. 

Si querés disfrutar de este imperdible a la vuelta de Sagrada Familia, te dejamos sus datos:

RARO ANTI-BISTRÓ

Carrer de Roselló 407 bis, Sagrada Familia, Eixample

Teléfono 930 27 58 05

Horario: de Miércoles a Lunes de 12.00hs a 23.00hs

Link: Instagram / Facebook

HOY VAMOS A: TASCA EL CORRAL (Barrio Gótico) 5 (1)

HOY VAMOS A: TASCA EL CORRAL (Barrio Gótico) 5 (1)

En pleno Carrer Mercé del Barro Gótico, se encuentra Tasca El Corral (Carrer de la Mercé 17), una taberna donde tapas llenas de sabor y uno de los vermut caseros a mejor precio de Barcelona, son los protagonistas.

Noche de invierno en Barcelona

Esta visita nos toca hacerla una típica noche de invierno catalana, que iniciamos con ganas de salir a comer algo rico por el Casco Antiguo de la ciudad.

Pensándolo y repensándolo, no se nos ocurre mejor plan que dar una vuelta por TASCA EL CORRAL, en pleno Barrio Gótico, sobre el Carrer Mercé. Un lugar de los que nunca falla, donde siempre te sentís bien recibido y hay garantía de buen beber y comer.

Basta con llegar a su puerta (más bien portón) de madera pesada y oscura, y ver a través de los vidrios una taberna que parece viajar en el tiempo, para darse cuenta que es un lugar para conocer y probar. Y no es sólo una cuestión estética: Tasca El Corral es parte de esta calle y el barrio desde hace más de 40 años.

Sus paredes lo demuestran: están llenas de imágenes antiguas, banderines, platos decorados y objetos curiosos, que le dan una calidez y un ambiente más que especial. Un ambiente que se enquista en las tradiciones cuando se nos revela con jamones que cuelgan del techo, o con la barra cubierta por quesos, olivas, chorizos, embutidos… y como no podía ser de otra manera, rodeados de una buena variedad de botellas.

Sólo queda buscar una mesa, sentarnos en sus bancos de madera bien rústicos (que no son de lo más cómodos y firmes que puedas encontrar), y empezar a disfrutar.

¿Un vermucito?

Y cómo no, el pedido inicial debe ser el Vermut.

Pidiendo un vaso, o por qué no, una botella entera, notarás tres cosas que te alegrarán. Primero, que el vermut de Tasca el Corral es casero, segundo que es muy rico… y tercero que está a muy buen precio!!

Por supuesto, si sos más de cerveza, o vino, acá se puede pedir lo que quieras. En esta tasca, el alcohol no falta, y el ambiente empieza a armarse.

Si hay algo que se da mucho en este lugar, son las reuniones de grupos de amigos.

El local es una gran «L» y en su segunda parte, pasando el baño, es donde se encuentra el salón con más mesas. Verás que estas son largas y espaciosas, por lo que invitan a juntadas memorables.

Si te toca un día de mucho ambiente, podrás sentarte con gente que ni conoces mientras disfrutas de la música de algún grupo de artistas, que animados por la bohemia, tocan y cantan para divertirse y deleitar a todos los presentes.

Por eso en este bar no es extraño estar rodeado de celebraciones, cumpleaños, despedidas de soltero o cualquier evento que reúna gente con ganas de divertirse y brindar. Y ya que hablamos de brindar, otros alcoholes que salen mucho por estas mesas son la leche de pantera o la sidra escanciada, algo muy típico asturiano, pero que también se disfruta por estas tierras. 

Pink Panther

Si en este momento te estás preguntando qué es la leche de pantera, ahí van algunos datos.

Se trata de un cóctel muy español, famoso en los años 70, que contiene dos ingredientes básicos y principales que son leche y ginebra, aunque algunos pueden usar leche condensada para hacerlo más espeso e interesante.

Hay variedades que incluyen además, clara de huevo y canela, y en realidad, la mayor parte de los bares que sirven este trago tiene su receta.

Aquí, en Tasca El Corral, se sirve uno bien rosado, que nos hace pensar más en el mítico dibujo animado. A diferencia de aquél, esta panera rosa no es apta para niños!

Y ahora a comer un poco

Llegado el vermut a la mesa, ahora sólo nos queda pedir la comida.

En el menú verás que se puede elegir entre una variedad de tapas frías o calientes (jamón ibérico, variedad de quesos, la infaltable tortilla, morcilla, chorizo y más) y torradas (tosta de pan de Pagés con diferentes ingredientes, como atún, anchoas, quesos, pimientos, etc.).

Nosotros no dimos muchas vueltas, y pedimos unos clásicos: chorizo a la diabla, tortilla de patata de toda la vida y dos catalanes que nunca pueden faltar: tapa de fuet y el pan con tomate!

Si sos de los que quieren saber un poco más, no dejes de hacer click sobre el Fuet y el Pan con Tomate, para tener más info.

Los platos fueron llegando a la mesa, y los aromas y sabores nos conquistaron con velocidad y sin esfuerzo. La suavidad de la tortilla calentita y jugosa, el fuet catalán que nunca defrauda (bueno, al menos nunca nos defraudó en Tasca el Corral), el pan, que siempre acompaña perfectamente… pero el que impacta más, sin dudas, es el chorizo a la diabla.

El simple ritual de encender el fuego y quemarlo en la mesa, ya es tentador. Con paciencia, se mueve el chorizo con un cuchillo para asegurar que el alcohol se evapore y el producto absorba todo el sabor. Queda crocante por fuera, el aroma es increíble y su sabor intenso es algo que no podés dejar de probar.

Ambiente joven y muy buena vibra

Todo lo que pasa en Tasca El Corral tiene buena energía, linda vibra: desde el personal que te atiende, amable y bien predispuesto siempre, hasta los clientes, que siempre están pasándoselo bien.

Si hasta las puertas de los servicios hablan de la conexión entre la tasca y sus visitantes. Cuando te acerques verás que están cubiertas de fotos carnet de todos los que pasan por allí. Así que si tenés ganas de dejar tu marca en este lugar, no dudes en llevar la tuya.

Y al pagar en la barra, hasta las propinas son divertidas: hay que embocar las monedas en un zapato antiguo, que cuelga de la pared detrás de la barra. Prueba algo difícil de superar después de beber como se debe en Tasca El Corral.

Si querés disfrutar de este clásico de Barcelona, te dejamos sus datos:

TASCA EL CORRAL

Carrer de La Mercè 17, Barrio Gótico

Teléfono 933 15 20 59

Horario: de lunes a domingo de 13.00hs a 02.00hs

Sábados y domingos el cierre es a las 02.30hs

Link: Web / Facebook

El Entorno

Tasca El Corral se ubica en el Barrio Gótico, la zona de nacimiento de Barcelona y hoy centro turístico obligado de la ciudad. Y la calle es Carrer de la Mercè, que tiene mucha vida, más que nada vida nocturna.

Es una calle para tener en cuenta porque tiene una variada oferta de bares y restaurantes, que la convierten en un muy buen destino para los que buscan un poco de movida en las noches de Barna.

El nombre le viene del antiguo barrio de la Mercè, llamado así porque contenía el convento del mismo nombre, cuya iglesia más tarde se convertiría en parroquia.

El primer convento de la Orden de la Mercè se instaló a mediados del siglo XIII (donde hoy está la Capitanía General); y hoy podemos ver la iglesia, que se acabó de construir durante el siglo XVIII con su cúpula rematada con la imagen de la Virgen de la Mercè (elemento icónico del skyline de Barcelona) muy cerca de Tasca el Corral.

Un dato interesante para los cinéfilos: el film “El Perfume” fue filmado mayoritariamente en Barcelona y la Plaça de la Mercè fue uno de sus escenarios: allí es donde nace el protagonista, Jean-Baptiste, bajo el mostrador de la venta de pescado del mercado parisino Rue aux Fers. 

Las calles del barrio supieron ser una de las zonas de residencia de la aristocracia barcelonesa durante el siglo XVIII, y algunos de los edificios de la zona son el testimonio de ello.

Si te gusta mucho la arquitectura, y estás dando vueltas por el barrio, te dejamos este dato: caminá hasta el Carrer Ample (la primer calle paralela a carrer de la Mercè, hacia la montaña) y buscá en el número 28 el Palacio Sessa-Larrard, construido entre 1772-1778 por el arquitecto Josep Rivas i Margarit.

En ese momento, se convierte en la casa para el Virrey de Cataluña y Duque de Sessa. El segundo nombre, Larrard, llegará cuando compre el inmueble Joan de Larrard, en 1799, banquero acomodado y cónsul de Dinamarca. Hoy es una escuela, pero su presencia nos cuenta  que en aquellos años, esta calle Ancha (de ahí su nombre) era el lugar donde se construyeron caserones y palacios de las familias más acaudaladas de la ciudad.

Y este es nuestro artículo sobre Tasca el Corral. Esperamos que te hayamos despertado las ganas de probar lo que ofrece esta gente, que sirvan los datos que te dejamos para que visites este fantástico lugar y que nos comentes sobre tu experiencia al probar sus tapas y bebidas.

Saludos y buena vibra!

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