HOY VAMOS A: PARC DE LA CIUTADELLA (CIUTAT VELLA) 5 (1)

HOY VAMOS A: PARC DE LA CIUTADELLA (CIUTAT VELLA) 5 (1)

Hoy, nos vinimos a pasear por el Parc de la Ciutadella: “el” espacio verde” en el casco antiguo de Barcelona.

Si estás recorriendo el barrio del Born, a sólo 5 minutos te podrás encontrar con este parque que no es sólo una escapada “verde” para los que viven en la ciudad: también guarda arquitectura modernista, una fuente en la que participó en su diseño Gaudí y mucha historia.

Empecemos por el principio: ¿por qué se llama Parc de la Ciutadella?

Vale aclarar que Ciutadella significa: Ciudadela. Una fortificación militar.

No es necesario que recorran todo el parque: desde ya les avisamos que acá no hay ninguna ciudadela. 

No hoy. Pero sí la hubo. 

Un poco de historia

Apenas iniciado el siglo XVIII, justamente en el año 1700,  muere el último rey español de la Casa de los Austrias: Carlos II, conocido como “el Hechizado”.

Sin herederos directos (el rey no podía tener hijos), y con muchos intereses de por medio, tuvo lugar la que se llamó Guerra de Sucesión Española: una guerra en la que participaría casi toda Europa para decidir quién sería el dueño del trono español.

Los candidatos: un Borbón, Felipe (francés él); un Austria, Carlos.

La guerra llegará a su fin en 1713 con un vencedor: Felipe, el Borbón, se convierte en el nuevo rey de España. 

Pero, si bien la guerra se termina, en Barcelona no pasará lo mismo. La ciudad mantendrá el conflicto, ya que era afín a Carlos, el otro candidato.

Tendrá lugar, entonces, lo que se conoce en historia como el “Sitio de Barcelona”, que duró 14 meses. El resultado: la Ciudad Condal es vencida por las fuerzas militares de Felipe V el 11 de septiembre de 1714. Una fecha muy importante por estas tierras.

Cada 11 de septiembre se celebra, al día de hoy, el  Día de Cataluña.

Después de la derrota, las consecuencias serán duras para Barcelona. Felipe V, el rey, decide construir una ciudadela militar con un fin muy claro: controlar a la ciudad. Por eso se derribaron las murallas del sector NE de Barcelona y más de 1200 casas de los vecinos que vivían en ese sector de la ciudad, el llamado barrio de la Ribera. 

Ahora, ¿qué pasó con la ciudadela?

Saltamos en el tiempo a 1869. El General Prim, que era gobernador de Barcelona en esos años, entregó la Ciudadela a Barelona con la condición de convertir este espacio en un parque público.

A la ciudad, muy industrializada en esos años, le vino muy bien este espacio verde, en el que se podía respirar.

Es por eso que, para rendirle homenaje, en uno de los ingresos a la Ciutadella se puede ver la escultura llamada “Barcelona a Prim”, donde se retrata la figura ecuestre del General.

Un dato de color: esta escultura no es la original, que se destruyó en 1936, al inicio de la Guerra Civil Española. La que hoy da la bienvenida al parque es una reproducción hecha por Frederic Marés, reconocido escultor y coleccionista, a finales de los 40.

De paseo por el Parc de la Ciutadella

El trazado original del Parc de la Ciutadella es de Josep Fontseré, el mismo arquitecto que diseñó el Arco de Triunfo. Fue diseñado en 1872, pero a lo largo de los siguientes años sufrió algunas modificaciones, para adaptar mejor su espacio a nuevas funciones y usos.

Los primeros cambios llegaron para 1888, año en que la Exposición Universal elige a Barcelona como sede y el parque se convierte en el espacio central de este gran evento.

La segunda transformación tendrá lugar con la llegada del Zoo a la ciudad, que ocupará parte de los terrenos del parque.

De hecho, la Expo Universal será tan importante, que al día de hoy el parque conserva cuatro de los edificios que se levantaron en aquellos años.

El más antiguo, de 1879, se levantó durante las obras del parque, y estaba dentro del proyecto original de Fontserè. Hablamos del Museo Martorell de Geología, de estilo neoclásico del arquitecto Rovira i Trias. Hoy forma parte del Museo de Ciencias de Barcelona

Más tarde, con la llegada de la famosa Expo, se construyeron más edificios de los que conservamos estos tres:

  1. El “Castillo de los Tres Dragones” del famoso arquitecto modernista Domènech i Montaner y una de las construcciones más emblemáticas del parque. Iba a ser el restaurante durante la Exposición Universal, pero nunca cumplió tal función. Hoy es el Museo de Zoología de la ciudad.
  2. El Umbráculo, diseñado también por Fontserè, de 1883, que protege especies subtropicales.
  3. El Invernadero, de hierro y cristal, de Josep Amargós (1884).

Y si hablamos de edificios, no podemos ignorar estos otros tres y que son los más antiguos de todo el parque, porque son los únicos tres que han sobrevivido de la Ciudadela original:

  1. La Capilla Castrense, que hoy sigue siendo parroquia castrense de Barcelona.
  2. El Palacio del Gobernador, hoy sede de una escuela secundaria.
  3. El Arsenal, sede hoy del Parlamento de Cataluña.

Mucho más por descubrir, la Cascada Monumental

Uno de los elementos que no te podes perder si venís a visitar el parque es la Cascada Monumental. Sin dudas es uno de los atractivos más buscados del parque y un rincón ideal para tomar muchas fotografías.

Fue diseñada por el mismo Fonteserè que en aquellos tiempos tenía como colaborador a un joven Antoni Gaudí.  Por eso, se cree que  se pueden ver trazos de su trabajo y diseño en algunos elementos de la fuente, como en las rocallas de la cascada y en algunos detalles decorativos.

La Cascada se inauguró en 1881 aunque no estaba terminada en su totalidad, y ha recibido el aporte de muchos escultores de finales del siglo XIX. Muchas de esas esculturas se colocaron incluso luego de la inauguración. 

Entre figuras de faunos, grifos, angelotes y hasta Anfitrite y Neptuno se destacan especialmente dos grupos escultóricos. Uno, en el centro, es el “Nacimiento de Venus”, diseñado por el artista Venanci Vallmitjana y ejecutado por Eduard Alentorn. Realizado en mármol blanco, representa a la diosa Venus naciendo de una concha marina y rodeada de náyades. El grupo se apoya sobre unas rocas irregulares, de las cuales surge el primer surtidor de la cascada.

Más abajo, como tirando de un carro imaginario, hay cuatro caballos marinos. 

El segundo grupo corresponde a la “Cuadriga de la Aurora” que corona todo el monumento.

Realizada en hierro fundido y bañada en oro, fue el último elemento en incorporarse a la cascada en 1888. Obra de Rossend Nobas, pesa 30 toneladas y es una alegoría de la Aurora, que en una cuadriga tirada por cuatro caballos y alzando una antorcha en su mano derecha, simboliza la luz con la que ilumina al mundo cada mañana.

La Cascada Monumental es también parte de las Fiesta de la Mercè que tienen lugar cada septiembre, generalmente con algún espectáculo de luces, sonido y aguas danzantes. 

Siempre rodeada de artistas y músicos, es uno de los elementos más buscados y fotografiados de todo el parque. Y vale la pena subir a su segundo nivel, para disfrutar de unas lindas vistas.

Muy cerca de la Cascada se encuentra la que era conocida como  “Glorieta de los Músicos”, un espacio que se convierte en escenario musical cada Fiesta de la Mercè. 

En el año 2013 se le cambió el nombre por el de “Glorieta de la Transexual Sonia”, en homenaje a Sonia Rescalvo, transexual asesinada brutalmente en 1991 en ese sitio, por un grupo de neonazis.

Su asesinato se considera el  “primer crimen de una transexual por el mero hecho de serlo, del que se tiene información y constancia en España» y se convirtió en un punto de inflexión en el trato de crímenes de odio y discriminación en la ciudad.

El Parc de la Ciutadella, como tal, ofrece espacio de ocio, de juego para niños, gran variedad de árboles, algunos de ellos centenarios, más de 100 especies de aves y un lago artificial con patos, tortugas y peces y donde, además, se pueden alquilar botes para dar un paseo. 

Tampoco faltan las esculturas. Son muchas y de diversos artistas catalanes. 

Pero hay dos que son bien icónicas. Una es ”La dama del Paraguas” de Joan Roig Soler, responsable de la figura femenina que le da nombre a la obra (la estructura de la fuente fue obra del famoso Fontserè). Consiste en una fuente escultórica cuya protagonista es una dama vestida con un traje de época (la obra es del 1884), que sostiene un paraguas en su mano izquierda, mientras que con la derecha comprueba si aún llueve. Lo curioso es que el agua cae por las varillas del paraguas, lo que le da vida al conjunto. 

Si bien en su momento no fue del agrado general, con los años se terminó convirtiendo en un símbolo de Barcelona. Formó parte de las instalaciones de la Expo Universal y, con la llegada del Zoo, quedó en su predio. 

Pero si hay una escultura particular es la del Mamut de piedra: única reproducción a tamaño natural de este animal ya desaparecido. Se instaló en 1907, y era parte de un proyecto, iniciado por naturalistas, en el que se iban a recrear las figuras de 12 animales que habían poblado Catalunya (7 dinosaurios, 4 mamíferos y 1 ave), y que estaban ya extinguidos.

El proyecto no prosperó y quedó solo la figura del mamut. Sin duda, es la favorita de los niños que llegan al parque.

El Parc de la Ciutadella es hoy el gran espacio verde del casco antiguo de la ciudad.

Pero más allá de su valor artístico, de su historia y de sus atractivos es, sobre todas las cosas, un espacio en que se puede venir a disfrutar en familia o con amigos: ideal para jugar con niños, caminar o practicar algún deporte. O simplemente descansar bajo la sombra de un árbol.

Seguramente después de semejante paseo tendrás un poco de hambre, entonces no te pierdas la oportunidad de probar los croissants de Hoffman que está cerca del parque.

Fuentes:

http://www.ub.edu/geocrit/ciutadella.htm#PASSEIG

https://www.barcelona.cat/es/que-hacer-en-bcn/parques-y-jardines/parque-de-la-ciutadella_92086011921.html

HOY VAMOS A: FESTA MAJOR DE GRÀCIA (Fiestas de Gràcia) 5 (3)

HOY VAMOS A: FESTA MAJOR DE GRÀCIA (Fiestas de Gràcia) 5 (3)

Durante toda una semana, cada agosto, el barrio de Gràcia se viste de fiesta para celebrar a su patrona, su identidad y tradiciones;  y toda Barcelona responde a su llamado. Siete días para disfrutar de música, talleres, actividades culturales y de una de las mejores fiestas de la ciudad.

https://www.youtube.com/watch?v=bMERDgzAQA4&feature=youtu.be

Cuando llega el 15 de agosto en Barcelona, hay un plan que le gana a cualquier otro. 

Es fiesta (feriado) y grandes y chicos tienen el día libre para disfrutar. 

Por supuesto, siempre está la opción de la playa, tentadora en el mes más caluroso del verano. Pero no. El 15 de agosto está reservado para el barrio de Gràcia. Porque ese es el día tan esperado; ese es el día en que se inaugura la Festa Major de Gràcia y nadie se lo quiere perder.

Un barrio transformado

Desde la mañana y durante todo el día, las calles del barrio se llenan de familias que salen curiosas a descubrir qué sorpresas trae la nueva edición de la fiesta.

¿En qué ideas, temas, lugares del mundo, películas o eventos se han inspirado los vecinos de Gràcia para decorar su calle este año? Mapa en mano, para saber cuáles son los espacios transformados, se dejan llevar por los rincones de este antiguo pueblo, que se convierte en protagonista por 7 días y 7 noches. 

Por eso, si no te gustan las multitudes, es mejor evitar el primer día.

Es tal la convocatoria, que hay que hacer cola en algunas de las calles para poder ingresar. Es que todos quieren ver las calles recién “estrenadas”, que con el paso de los días y la movida de las noches, las decoraciones sufren un poco. 

Porque los materiales con los que las comisiones de cada espacio (calle o plaza) trabajan son muy frágiles: papel, cartón, plástico o botellas.

Material que han reciclado durante todo un año y al que, con mucha creatividad e ingenio, han transformado en verdaderas escenografías.

  • Personajes de películas (como el ganador del primer premio de 2019, la calle Progrès y su “Harry Potter”),
  • rincones lejanos del mundo (Travessia de Sant Antoni ganó el tercer premio por su “Ruta de la Seda” que recorría China, India y el Medio Oriente)
  • o lugares de fantasía (una Atlantis desaparecida, en la calle Llibertat) son algunos de los ejemplos. 

No hay límites a la imaginación y los temas pueden ser muy variados: desde la literatura y la ficción hasta motivos que conectan con nuestra realidad, como el caso de la calle Perill que dedicó su decoración de 2019 al planeta Tierra, a los riesgos y peligros ecológicos que enfrentamos y, sobre todo, a dejar un mensaje de concientización.

En 2019 se adornaron 24 calles del barrio y, como cada año, todas compiten para alcanzar el honor mayor: ser la merecedora del primer premio.

El trabajo es duro y arduo. Los últimos días antes del inicio de la Fiesta, se puede ver a los vecinos que forman parte de cada comisión, trabajando largas horas (incluso por las noches) para dejar todo listo y en perfectas condiciones. Y todo de forma voluntaria.

No se trata de dinero, no, no.

El valor máximo está en formar parte de la comunidad, en el espíritu asociativo de la fiesta, y en mantener viva la identidad y la tradición.

Fiestas de Gràcia. Mucho más por ver.

La Fiesta se inicia cada año con el Pregón. Este tiene lugar la tarde anterior (el 14 de agosto) desde el balcón del Ayuntamiento de la Vila de Gràcia y está a cargo de alguna personalidad importante.

Esta última edición, que se vivió de forma virtual a través de YouTube, el pregón estuvo a cargo de tres mujeres del personal de salud (Elvira Bise, Xènia Sist y Maite Fabregat) como homenaje al personal sanitario por su labor durante la pandemia. 

Si les interesa ver cómo se desarrollaron los eventos en unas fiestas signadas por el COVID-19, pueden ver todos los espectáculos en su el canal de youtube oficial de la Festa Major de Gràcia

Durante los 7 días restantes, las actividades diurnas incluyen tradiciones tan emblemáticas de la cultura catalana como las Matinades (formadas por tamborileros, colles de fuego y trabucaires), la Diada Castellera, actuaciones de las Colles de Cultura, con los Gegants de la Vila de Gràcia e invitados o la Ofrenda Floral a Sant Roc. 

Se suman también, talleres, espectáculos para niños, música y danza.

Pero no nos olvidemos de la noche! La fiesta se vive en las calles y no hay quién no piense darse una vuelta por Gràcia esa semana de agosto. 

Ideal para disfrutar con amigos, este es el momento en que los bares del barrio y las barras de cada calle y plaza se llenan de gente. 

Para financiar los gastos del año siguiente, cada comisión cuenta con su propio “bar”. Allí se vende mucha cerveza, vinos, vermut y alguna pequeña tapa. 

Por su parte, los bares, debido a la alta demanda, instalan en sus fachadas barras para vender con más eficiencia y rapidez. 

Los precios se uniformizan en esas noches: el vaso de cerveza o vino ronda los 2€, mientras que un gin-tonic o un cubata pueden estar alrededor de los 5€.

La idea es circular, recorrer, disfrutar de la noche siempre llevando consigo un vaso, dispuesto a ser rellenado en el momento que sea necesario.

Es por eso que, cada año, se diseña un vaso especial para la Fiesta.

Son de un plástico bastante fuerte que asegura su durabilidad durante las 7 noches. Se compra por 1 euro en las barras instaladas en las calles, y sirve para ser usado más de una vez.

Al final de la fiesta, si uno lo desea, se puede devolver y se reintegra el dinero.

O, mejor: se lo lleva uno a casa como “souvenir”.

De esta manera se evita el uso desmedido de vasos descartables: si cada uno lleva el propio, no hay necesidad de generar residuos en cada visita a un bar. 

¡Que no falte la música en las Fiestas de Gràcia!

Uno de los grandes atractivos nocturnos son los escenarios que ofrecen música en vivo cada noche. Pueden llegar a programarse hasta 3 grupos musicales por escenario. 

Cuando comienza a bajar el sol, empieza la música. Las propuestas son muchas y variadas. Según el estilo, los distintos escenarios repartidos entre calles y plazas ofrecen folk, jazz, rock, rumba catalana, pop.. Artistas locales tienen la oportunidad de mostrar y compartir su música, y en el mejor ambiente. Se respira buena vibra en cada rincón y el público es receptivo y generoso con los artistas. 

Cómo empezaron las Fiestas de Grácia? 

La primera Fiesta de Gràcia tuvo lugar hace poco más de 200 años.

En 1817, el 15 de agosto (Día de la Virgen de la Asunción), regresó la imagen de la Virgen a la iglesia del pueblo de Gràcia. Había estado escondida en la Masía de Can Trilla, para resguardarla de la invasión francesa que había sufrido España a principios de siglo.

En esa oportunidad tuvieron lugar bailes y meriendas populares y se decidió que cada año, en la misma fecha, se celebraría a su patrona, la Virgen.

Lentamente, los vecinos decidirán, además de realizar bailes, decorar las calles del pueblo: motivos vegetales y flores son usados para simular los salones de baile de la época.

Llegada la mitad del siglo XX tendrá lugar la creación de la Federación de Comisiones y Asociaciones de la Fiesta Mayor de Gracia: una institución que tendrá como objetivo organizar comunitariamente los actos centrales, el programa y generar un espacio de encuentro para los participantes de la fiesta. 

Con la llegada de la democracia, la Federación podrá hacer uso de su nombre en catalán y será reconocida como Federació de Carrers de la Festa Major de Gràcia y comienza a actuar como un motor de la cultura catalana. 

Es tal su valor, que en 1997 la Generalitat de Catalunya reconocerá a la fiesta como patrimonio cultural, con el distintivo de Fiesta Tradicional de Interés Nacional. 

Con el siglo XXI, la Federación se convertirá en Fundación, regida por un patronato compuesto por representantes de las calles y plazas decoradas cada año y recibirá en 2012 la “Cruz de Sant Jordi” en reconocimiento a “contribuir con eficacia a la continuidad de una tradición que se remonta a las primeras décadas del siglo XIX y que constituye uno de los eventos festivos más populares de Barcelona y una de las mejores expresiones de cultura democrática en el espacio urbano” 

Por eso vale la pena ser parte, de alguna forma, cada año: no se trata sólo de diversión. Es mucho más. Es mantener viva y vibrante la historia y las tradiciones de un pueblo. Y de la mejor manera: recreándola cada año, en sus mismas calles, con su misma gente. Nada más auténtico que esto.

Si estás caminando por Gràcia ya sea en la semana de su fiesta mayor o cualquier otro día, no te pierdas la oportunidad de conocer Elephanta.

Fuentes: https://www.festamajordegracia.cat/

Los inicios de los balnearios de Barceloneta 5 (2)

Los inicios de los balnearios de Barceloneta 5 (2)

Las playas de Barcelona son el escape perfecto para los que viven y visitan la ciudad, especialmente cuando llegan los días de calor. Pero esta vida de ocio, de arena y mar que hoy nos es tan familiar y natural cada verano, no comenzó hasta hace poco más de 150 años.

Hoy viajamos al pasado para conocer cómo era “ir a la playa” en aquella Barceloneta.

Verano. Calor rondando los 30 grados. Sol que pica en la piel. Y un único deseo: entrar en el mar, fresco y reparador.

Después, descansar sobre la arena, oyendo el hipnotizante murmullo de las olas. 

Alrededor del mundo, la idea de “vacaciones” está siempre muy relacionada con una temporada al lado del mar. “Hacer playa”, relajarse o practicar algún deporte en o cerca del agua es lo que buscamos, cuando decidimos irnos a la costa para disfrutar de un merecido descanso.

Barcelona es una ciudad magnífica que ofrece a quien la visita arte, cultura, historia, gastronomía, noche… y playa!

Tiene ese privilegio, el de permitirnos escapar del ritmo de la ciudad para entrar en el mundo de los bañadores, las sombrillas, el sol, la arena y el mar, tan sólo con un viaje en metro o unos minutos de caminata.

Ahí, justo en el distrito de la Ciutat Vella, al ladito del casco antiguo, se encuentra la Barceloneta, nacida y crecida junto al Mediterráneo.

Y es ese mismo Mediterráneo la clave del pasado de Barcelona, de su crecimiento, de su apertura al mundo. El puerto fue el gran protagonista. Y la vida comercial de la ciudad giraba en torno a él. 

Imagen: Chimevapor

Pero no eran ésos años de bañistas u ocio en las playas. Eso llegaría mucho tiempo después.

Recién durante el siglo XIX, la sociedad descubrirá y convertirá en una actividad de ocio los baños en el mar. Y la Barceloneta será uno de sus escenarios principales.

Baños de salud

A fines del siglo XVIII e inicios del XIX se inicia una nueva “moda”: los baños de agua de mar caliente para su uso terapéutico y la playa como nuevo lugar de ocio.

Las clases más acomodadas comienzan a visitar, entonces, las zonas costeras de Francia e Italia… y llegan también a litoral marítimo de Cataluña.

Y, por supuesto, a Barcelona.

Ahora bien: cuando “van a la playa” no entran al mar a bañarse, como lo hacemos hoy en día. Eso era bastante poco habitual y, en todo caso, sólo practicado por las clases más populares.

Estos visitantes buscaban en las playas las casas de baños: establecimientos levantados en las cercanías al mar, donde se podían tomar baños en pica o pequeñas bañeras ubicadas en cabinas.

Esos baños podían ser de agua fría o caliente, extraída directamente del Mediterráneo. 

Ya hay registros en los años 20, del siglo XIX, de tres casas de baños en Barcelona. Una de ellas, justamente en la Barceloneta. 

Se lo conocía como Can Solé, porque estaba ubicado en el huerto que llevaba ese mismo nombre. Abría sus puertas desde el 10 de junio hasta finales de octubre y dependía de la Casa de Caridad.

Ofrecía baños de agua dulce y salada, fríos y templados y con el paso de los años, sería ampliado y se mejorarían sus instalaciones. Por ejemplo, las picas realizadas en mármol, un salón de descanso y un café. 

Como estaba alejado del centro de la ciudad, y atravesar la Barceloneta en aquellos tiempos no era tan “turístico” como ahora, se incluyó también un servicio de transporte propio desde la hoy Placa d’Antoni Maura, que se conocía como de Sant Sebastià, hasta la casa de baños. 

Equipos de hidroterapia, una máquina de vapor para captar el agua de mar, un jardín con manantiales y hasta una terraza con vistas al mar, fueron servicios que se fueron sumando ya llegada la mitad del siglo XIX. 

Pero Can Solé no estará solo. Durante las décadas del 50 y 60 del mil ochocientos otras casas de baños irán abriendo sus puertas, como el Astillero o Sant Miquel.

De arquitectura neoclásica, estos establecimientos disponían de un vestíbulo o salón desde el que surgían dos alas: una de hombres, y la otra de mujeres. Un pasillo las separaba, a lo largo del cual se encontraban las cabinas con las bañeras de mármol o madera. 

Para 1861 llegará el cierre definitivo de Can Solé, cuando se compren sus instalaciones para ampliar las de La Maquinista Terrestre y Marítima, una importante empresa metalúrgica ubicada en la Barceloneta, y de la que queda aún hoy huellas en el barrio: una de sus calles lleva su nombre (La Maquinista) y está en pie aún el arco de ingreso a la fábrica.

Los Baños Orientales

Para la misma época en que desaparece Can Solé, se comienzan a instalar en las playas las primeras casetas y barracas. Éstas se montaban y desmontaban cada verano. Las infraestructuras irán creciendo y sumando más servicios a los usuarios, como restaurantes, baños flotantes y equipos para realizar gimnasia.

En 1870, ir la playa tiene cada vez menos que ver con la salud y más con el ocio, el cuidado del cuerpo y la práctica de la natación.

Es en ese contexto en el que surgirán los baños más importantes de Barcelona: los Baños Orientales. Reconocidos como los mejores de España y uno de los más importantes del continente, se levantaron en 1872 siguiendo el proyecto del arquitecto August Font i Carreras.

Consistía en un edificio con aires neoárabes que contaba con 50 bañeras, debidamente separadas entre hombres, mujeres y familias. El lujo se dejaba ver, por ejemplo, en materiales como el mármol de Carrara en las instalaciones de hidroterapia. 

Para el año 1876, se decide agregar un sector de oleaje que se adentraba en el agua. Esta sección se protegía con una estructura de madera y permitía que los bañistas pudiesen realizar acrobacias gimnásticas y natatorias en el agua.

Un año más tarde, se inauguran dos piscinas cubiertas de 20 metros de largo, que llegaron a ser iluminadas con la reciente electricidad llegada a Barcelona a fines del siglo XIX.

Y, como no podía ser menos, contaban además con un servicio de tranvía (primero tirado por caballos, y más tarde electrificado) para unir el centro de la ciudad con los famosos baños.

Barceloneta ha cambiado mucho desde aquellos lejanos años. Y el frente marítimo mucho más. Ya no hay casas de baños e ir a la playa es más democrático y popular que nunca.

Han cambiado las maneras, las ropas, los usos y costumbres. Pero es curioso imaginar, mientras se está recostado en la playa escuchando el romper de las olas (y algún que otro vendedor de “cerveza-beer”), esos tiempos en los que nacía esa afición que hoy en día es un placer de muchos.

Fuentes: Barcelona.cat / UB.edu / OldBCN / Wikipedia / enricsagnier.com / justicia.gencat.com / veodigital

ARC DE TRIOMF 5 (5)

ARC DE TRIOMF 5 (5)

Icono de Barcelona, es uno de los monumentos más fotografiados de la ciudad. 

Hoy es el acceso al Passeig Lluís Companys, un lugar lleno de vida. Pero el Arc de Triomf o Arco del Triunfo fue la gran puerta de la Expo Universal que se realizó en Barcelona en 1888.

Para que nos hagamos una buena idea de la importancia de esto, debemos entender que las expos universales eran grandes acontecimientos a fines del siglo XIX.

Que tu ciudad fuera elegida como sede significaba varias cosas: primero, era la mejor manera de poner en el mapa a la ciudad, y eso era muy importante en este «nuevo» mundo moderno. Segundo, permitía mostrar todo el potencial industrial, económico, científico y artístico del país. Y tercero, era una gran fuente de futuras inversiones extranjeras y recursos económicos para la ciudad.

El Arco del Triunfo se construye con la idea de que sea una impactante puerta de entrada al paseo que culminaba en el Parc de la Ciutadella; el definitivo ingreso a la Expo.

Fue una gran oportunidad para apoyar el Modernismo, que era un movimiento principalmente arquitectónico que surgía en aquellos años en Barcelona. Y de la primera etapa de este movimiento, es este Arco del Triunfo, que recupera elementos neomudéjares.

Su arquitecto fue Josep Vilaseca.

Algunos datos del Arc de Triomf

El Arco del Triunfo tiene unos 30 metros de altura, y si bien la estructura es de proporciones clásicas, la profusión de detalles, el color y la decoración lo acercarán a la vistosidad del modernismo catalán.

El ladrillo es el material que lo caracteriza, e incluso lo destaca en comparación con la gran mayoría de arcos de triunfo que puedan ver en Europa. Aunque no sólo eso, porque cabe destacar que el resto de los arcos de triunfo se construyeron para conmemorar victorias importantes o a grandes generales de la historia, pero en este caso, como ya explicamos, este arco del triunfo se construye para dar una entrada espectacular a la exposición universal de 1888. Cuestión que nos da una idea de la importancia que tiene para Barcelona (y Catalunya) el comercio, la industria y las ciencias.

Siguiendo con la descripción podemos observar que destacan varios elementos escultóricos y frisos en ambas caras del arco.

La cara que da al Passeig Sant Joan, en su sección central superior contiene el friso que daba la bienvenida a los visitantes, llamado “Barcelona recibe a las naciones” del escultor catalán Josep Reynés.

El lado opuesto cuenta con el friso llamado “Reparto de recompensas a los participantes de la Exposición” del reconocido escultor Josep Llimona.

En los laterales del Arco del Triunfo podrán ver profusas decoraciones, entre las que destacan sobre uno de los lados las alegorías de la Industria, la Agricultura y el Comercio; y en el otro las de las Ciencias y las Artes. Además, en los contrafuertes verán «famas» que son las estatuas de figuras aladas y fueron esculpidas por los artistas Manuel Fuxà y Pere Carbonell.

En la curva del arco está el escudo de Barcelona, flanqueado por los escudos de las 48 provincias españolas

El Paseo Lluís Companys

El Passeig Lluís Companys, conserva las farolas modernistas diseñadas por Pere Falqués (el mismo de las farolas del Passeig de Gràcia o de la Av. Gaudí) y era el recinto de entrada a la Expo Universal de 1888. Las farolas combinan piedra y hierro, y al igual que en el diseño de las farolas de Passeig de Gràcia, también hay asientos en la base.

En su diseño original, el paseo estaba flanqueado por estatuas de figuras importantes de la historia catalana. Durante la Guerra Civil las estatuas fueron removidas y sólo han quedado dos de ellas: la de Antoni Viladomat (pintor catalán) y la de Roger de Lluria (navegante catalán), que se ven al final del paseo, justo enfrente del ingreso al parque.

La tercer escultura que pueden ver en el final del paseo, en medio de las dos ya nombradas, corresponde a Rius i Taulet, quien fue alcalde de Barcelona en los años de la Expo y un gran impulsor del proyecto. La obra es de Pere Falqués y Manuel Fuxá, con la colaboración de Eusebi Arnau en la figura que representa a Barcelona.

En la base de esta escultura se observan 4 escudos que representan las 4 obras más importantes de la gestión de Rius i Taulet:

  • la Exposición Universal;
  • el Parc de la Ciutadella;
  • el Monumento a Colón y
  • la Gran Vía de las Cortes Catalanas.

Ascendiendo surge un obelisco donde se encuentra el busto del alcalde y dos figuras femeninas que simbolizan el Trabajo y Barcelona. En la parte posterior hay tres genios que representan la Industria, la Ciencia y el Arte.

También al final del paseo, justo antes de llegar a las tres estatuas, hay un mapa pintado en el suelo que recrea la Barcelona del 1714.

Tiene unos 200 metros cuadrados y en él se pueden ver dos planos, superpuestos. Uno actual y el otro, de 1714, donde se señalan los puntos o lugares que han desaparecido o fueron alterados luego de la Guerra de Sucesión y el Sitio de Barcelona, y a lo largo de los últimos 300 años.

El mapa se conoce como el “Mapa Tricentenari BCN” y si llegás hasta él, podrás obtener información adicional de la ciudad a principios del siglo XVIII, podés hacer uso de una aplicación disponible en móviles y tabletas.

El Palacio de Justicia

Un edificio que llama mucho la atención de quienes pasean por aquí es el Palacio de Justicia; un hermoso edificio, de estilo ecléctico, proyectado por Enric Sagnier y Josep Domènech i Estapà a finales del siglo XIX e inaugurado en 1908.

Es uno de los primeros edificios monumentales de la ciudad, que combina el uso de la piedra, que da la idea de solidez y del peso de la justicia, junto con el hierro, el material que representaba mejor la época moderna que se estaba viviendo.

Fuentes: Barcelona.cat / UB.edu / OldBCN / Wikipedia / enricsagnier.com / justicia.gencat.com / veodigital

BASÍLICA DE SANTA MARIA DEL PI 5 (3)

BASÍLICA DE SANTA MARIA DEL PI 5 (3)

El barrio Gótico de Barcelona, entre la Vía Laietana y la famosa Rambla, es el corazón del nacimiento de la ciudad.

Un enreverado recorrido de calles y algunas pequeñas plazas, configuran este barrio tan bonito, en el que hay mucho por descubrir. 

La arquitectura religiosa ha dejado su marca; y es espacialmente el estilo gótico el que marca el paso en este barrio tan especial.

Una de esas iglesias, que son el testimonio del pasado de Barcelona, es la de Santa María del Pi. Rodeada hoy de plazas, que alguna vez supieron ser cementerios, el templo es parte del legado arquitectónico del gótico catalán.

Se construyó a lo largo del siglo XIV, durante el período de mayor expansión y auge de la Corona de Aragón.

El puerto y su actividad comercial habían convertido a Barcelona en una ciudad rica y próspera. Esa misma prosperidad dará impulso a la renovación de la ciudad, y las iglesias no se quedan afuera de esa transformación: se necesitan templos más grandes y más bellos, que puedan acomodar a más feligreses.

Por eso, alrededor de 1320 (no se sabe con exactitud la fecha de inicio de las obras) comenzó la construcción de un templo gótico, donde antes había habido uno románico.

A mediados del siglo, y con medio templo ya levantado, se debieron interrumpir las obras debido a la llegada de la peste negra a la ciudad. Finalmente, en 1391 se colocó la última piedra y la consagración llegaría a mediados del siglo siguiente; siglo en el que también se sumarán el campanario, la sacristía, la capilla del Capítulo y la rectoría.

Pero, dónde empezó todo?

A pesar de la falta de evidencias documentales, se suele creer que ya en el siglo V d.C. en el lugar donde hoy nos encontramos con el templo gótico, había una pequeña iglesia o construcción, fuera de las antiguas murallas romanas que delimitaban a la ciudad por aquellos tiempos.

Al parecer, alrededor de esta construcción inicial se desarrolló un asentamiento que llegó a ser conocido más adelante como Vila Nova del Pi: uno de los suburbios de aquella antigua Barcelona, que unos ocho siglos más tarde se incorporaría a la ciudad con la expansión de las murallas.

Ahora, si nos ajustamos a la documentación, la primer referencia sobre Santa María del Pi es del año 987, cuando hay referencias de una pequeña iglesia de estilo románico con tres altares, al menos.

Será, como contamos antes, en el siglo XIV cuando llegará la gran renovación gótica a este templo.

Testigo del pasado

Santa María del Pi, con sus más de 600 años, ha sido testigo de los sucesos históricos que han marcado la vida de Barcelona y de España. 

Terremotos, bombardeos, sitios, incendios… sí, ha sobrevivido a mucho. 

La iglesia ha sido parte de la defensa de la ciudad y sus campanas tañeron con fuerza para arengar al pueblo en conflictos armados, no sin sufrir daños en su estructura y pérdida de su patrimonio artístico.

Uno de los sucesos más devastadores fue el ocurrido en el contexto de la Guerra Civil Española, en el año 1936. El incendio, llevado adelante por grupos anticlericales, consumió el Altar Mayor, la sillería, portales, capillas y el Órgano Mayor, entre otras estructuras. Y el rosetón, uno de los más grandes de Europa con casi 10 metros de diámetro, estalló debido al calor.

Fue el esfuerzo de la comunidad el que logró darle vida nuevamente a este templo, para que pueda seguir siendo parte y testimonio de la historia de esta maravillosa ciudad.

¿Por qué Santa María del Pi?

Un elemento infaltable de la plaza de Santa María del Pi es el pino. Porque, digámoslo de una vez, “pi” en catalán significa “pino”.

La tradición popular cuenta que un marinero encontró la imagen de la virgen en la copa de un árbol como este. Se construyó, entonces, una pequeña capilla que, con el tiempo, evolucionó hasta la iglesia que tenemos hoy.

Es claro que el que hoy se alza en la plaza no es el pino original. A su muerte, se reemplazó con uno nuevo, como recuerdo de aquel donde se produjo el milagro.

Se cuenta, incluso, que el pino original seguía existiendo en épocas de la invasión francesa, a principios del siglo XIX, pero que murió víctima de una ataque de bayoneta de un soldado napoleónico.

El pino siguió siendo sustituído cada vez que fue necesario. El que hoy se alza en la plaza es parte de tan larga tradición desde 1985.

Un paseo bohemio

No sólo es preciosa la iglesia: su entorno no se queda atrás. 

Las tres pequeñas plazas que la rodean se llenan de vida, especialmente los fines de semana. 

Terrazas de bares y cafeterías a rebosar de gente, artistas callejeros que comparten su música y talento y, siempre ubicados en la Plaza de Sant Josep Oriol, pintores locales que venden sus obras, muchas de ellas retratando a Barcelona y sus rincones.

También, en la plaza a la que da la fachada principal de la iglesia, suele tener lugar una feria de productos artesanales llevada adelante por el Colectivo de Artesanos de la Alimentación.

Todos los sábados y domingos y el primer y tercer viernes de cada mes, podrás encontrarlos ofreciendo quesos, miel y sus derivados, yogures, patés, embutidos, caramelos, especias, jaleas, aceitunas, galletas, dulces, vinos y más. 

Barcelona tiene muchos rincones por descubrir y siempre decimos que lo mejor es dejarse llevar y perderse por la ciudad. No hay mejor manera de conocerla.

Pero si estás en el Gótico, no te pierdas la oportunidad de conocer a Santa María del Pi: un rincón donde se conjugan el arte, la historia y la bohemia, siempre bajo la sombra de un pino legendario.

Si querés visitar la iglesia por dentro, te dejamos este link para que puedas ver horarios y precios.

Fuentes:

Basílica del Pi

Barcelona Turistic

Barcelona.cat

PASSEIG DEL BORN: un nombre medieval 5 (2)

PASSEIG DEL BORN: un nombre medieval 5 (2)

Entre la famosa iglesia de Santa María del Mar (más conocida últimamente como “Catedral del Mar”, debido al libro del mismo nombre de Ildefons Falcones) y el Mercado de Born, se extiende tan sólo por algunas pocas calles, el Passeig del Born.

Uno de los espacios más bonitos y emblemáticos de este barrio de origen medieval. 

Hoy, este paseo es el centro, no sólo de la vida gastronómica del barrio, sino también de un distrito de diseño que incluye tiendas de ropa, accesorios, arte, decoración y más. Y por las noches, el Passeig del Born es uno de los grandes protagonistas de la movida nocturna de la ciudad.

Y si bien es conocido por todos, este paseo tiene un nombre que no pocos se preguntan de dónde viene. Sí, como lo dice el nombre de este artículo, el origen se remonta a la Edad Media.

El crecimiento de la ciudad

Para el siglo XIII, la antigua ciudad romana amurallada había superado sus límites.

Nuevos asentamientos habían crecido, a lo largo de los años, alrededor de conventos e iglesias que se encontraban fuera de los muros, y uno de ellos era la Vilanova del Mar: una villa conformada por pescadores y trabajadores del puerto, alrededor de la antigua iglesia de Santa Maria de las Arenes, que se convertiría, más tarde en Santa María del Mar.

El crecimiento económico de Barcelona y la activa vida portuaria, harían de esta zona un lugar dinámico, bullicioso, donde tendrían lugar espectáculos y actividades culturales y religiosas.

Una de esas actividades (de las principales atracciones, por cierto) que se llevaban a cabo en este paseo eran las competencias de justas.

Aquellos que conocen personalmente al Passeig del Born, podrán decir que la calle no tiene la extensión ideal como para poder hacer tales torneos. Y es verdad.

Pero eso es hoy, porque el paseo era mucho más largo en tiempos medievales, llegando hasta donde hoy se encuentra el Passeig Sant Joan, aproximadamente. 

En esos años esta era la plaza más importante de la ciudad.

Amplia y extensa, permitiría la celebración de todo tipo de actividades y era el punto de encuentro de barceloneses: desfiles, mercados, carnavales, procesiones, fiestas populares y hasta autos de fe llevados adelante por la Inquisición se desarrollaban ahí. Pero serán las competencias de justas las que le darán el nombre al lugar. 

El origen del nombre del paseo

(Nota: recuerdan las competencias de justas? Se componía de dos caballeros a caballo, cada uno portando su lanza y un escudo, se colocaban enfrentados, cada uno en el extremo de una larga pista. A una señal, iniciaban su carrera y el objetivo era derribar al oponente)

Y por qué decimos que las justas serán la que den el nombre? Porque combatir en una justa, o “tornear”, también era conocido con el nombre de “bornar”.

Entre el siglo XIII y XVII el Passeig del Born (o Borne, en castellano) será el centro de esta vida social, y “bornar” será lo que le dará su identidad y su nombre, hasta el día de hoy. 

En un documento conocido como “Rúbriques de Bruniquer” aparece el registro más antiguo que se tiene de una competencia de justas en este lugar: el 9 de septiembre de 1372

Se sabe que el espacio se rodeaba de tablados y palenques donde se colocaban paños con los colores de la bandera catalana (la senyera). Los nobles, autoridades y figuras importantes se sentaban en gradas. 

Pero no sólo se trataba de competir porque previamente, tenía lugar un oficio religioso y una procesión hasta la explanada donde se desarrollaba el espectáculo.

Muchas de estas justas tenían fines puramente deportivos: los ganadores se llevaban de premio joyas, que luego entregaban a sus amadas o damas. Pero también un caballero podía enfrentarse en una justa al ser desafiado por otro; en casos así, se combatía hasta la primera sangre o, incluso, la muerte.

La llegada del siglo XVIII traerá cambios importantes a la fisonomía del paseo.

La Guerra de Sucesión y el Sitio de Barcelona hasta septiembre de 1714, cuando la ciudad finalmente fue derrotada, significará la destrucción de gran parte del Barrio de la Ribera y la desaparición de un importante sector de este paseo. 

Gran sobreviviente de un pasado lleno de historia, aunque transformado, el Passeig del Born nos invita siempre a recorrerlo, a reconocer las huellas de los siglos en sus edificios y a disfrutar de la vida que sigue llenando sus espacios.

Fuente: ubdeb

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